Les ofrecemos un listado de siete posibles estrategias para que, sin abandonar el necesario descanso que hace que estas vacaciones sean dignas de tal nombre, vuestros hijos puedan seguir ejercitando al menos algunos de los aprendizajes que han ido adquiriendo en el aula durante este pasado curso.

  • Aprovechando el grado de relajación y tiempo libre que ofrecen las vacaciones, es un buen momento para disfrutar de un placer abandonado con demasiada frecuencia como es el de la lectura. Y aunque podríamos recomendaros algunas lecturas alrededor de determinados valores como las que podéis encontrar en esta lista, os aconsejamos que sean los propios lectores quienes decidan, bajo vuestra supervisión, qué leer. El superior grado de motivación que alcanzarán de esta forma, con el aprendizaje significativo que implica, incrementará sus competencias lecto-escritoraspero sobre todo, pues no debemos olvidar que están de vacaciones, les hará disfrutar mucho más.
  • Y pasamos del papel a la pantalla: el verano es también un buen momento para una (o varias) sesiones de cine en salas de proyección o en casa. Como en el caso anterior, dejad que sean ellos quienes elijan qué ver, aunque siempre bajo nuestra supervisión y, si se puede, combinándolo con películas elegidas por vosotros. Y, en cualquier caso, aprovechad que esta es una actividad que puede hacerse en grupo para comentar y cuestionar lo que sucede en pantalla. Competencias como la alfabetización audiovisual o mediática, además de una educación en valores, pueden beneficiarse de una acción tan relajada y familiar como es la de charlar sobre la película que acabáis de ver.
  • Siguiendo con el formato audiovisual, a buen seguro muchos de vuestros hijos aprovecharán parte de sus vacaciones para jugar a los videojuegos, solos o en compañía. Más allá del tiempo de juego que consideréis adecuado, podéis introducirlos a otros videojuegos con intenciones y valores educativos. Además, os recomendamos el uso de videojuegos programables por sus usuarios como Spodler o Scratch con la pasividad del jugador propia de algunos juegos para convertirlo en un agente activo y creativo y reforzar, de paso, su alfabetización digital.
  • A modo de repaso de algunas de las asignaturas curriculares que vuestros hijos han ido cursando este año, existen apps que permiten repasar, de forma divertida, materias como, por ejemplo, las matemáticas o la geografía, gracias a la gamificación de contenidos. Pensad que muchas de ellas están disponibles para múltiples dispositivos móviles, con lo que podrán disfrutar de ellas cuando y donde quieran.
  • A un nivel más general, y no necesariamente vinculado a la tecnología a pesar de programas como Vaughan Radio o Busuu, el repaso idiomático en vacaciones puede darse de forma relativamente fácil y cotidiana. Partiendo de los principios del aprendizaje significativo, determinadas canciones o el visionado de alguna película o pieza a audiovisual en su versión original con subtítulos que ayuden a su comprensión pueden refrescar conocimientos ya adquiridos, y generar otros nuevos, sin tener que dedicarles un tiempo específico para estudiarlos.
  • Una de las mejores formas de espolear la creatividad de vuestros hijos es la de animarlos a dedicar parte de su tiempo libre a alguna actividad plástica. Lo que es posible en su vertiente tecnológica a través de programas incluidos por defecto en muchos dispositivos como el Paint o, en un nivel más avanzado, el Photoshop, pero también en su forma más tradicional a partir de lápiz, papel, pegamento y tijeras.
  • Por último, y pese a que pueda parecer una obviedad, no podemos dejar de aprovechar el hecho de que las vacaciones de verano sean un momento óptimo para que vuestros hijos socialicen con otros niños a través de colonias, talleres o sencillamente quedando con sus amigos. Lo que, a su vez, implica una serie de aprendizajes que se dan por sentado en un espacio común como es una escuela, y que irían desde el aprendizaje en competencias como el trabajo grupal, la cooperación hasta la socialización, el diálogo, o el respeto. Además, esta estrategia permite incluir a las seis anteriores sin problemas y, más importante todavía, hace de las vacaciones de verano lo que deberían ser: un periodo para disfrutar.