Como cada año, las fiestas de Navidad traen consigo reuniones familiares, buenos deseos por parte de todos aquellos que nos quieren bien, frugales comilonas y, también, las vacaciones de nuestros hijos e hijas. Días y días de tiempo libre para los más pequeños de la casa que invitan, junto al frío y las digestiones pesadas, a reunirse alrededor de buen cine navideño. Aportando nuestro granito de arena, desde aulaPlaneta queremos ofreceros una modesta selección de ocho películas para disfrutar en familia, pensando en los más pequeños sin por eso dejar de lado a los adultos que, muy probablemente, estaréis junto a ellos frente a la pantalla.

  • Qué bello es vivir (It’s a wonderful life, Frank Capra, 1946): Exprimidas hasta la saciedad por las parrillas televisivas, las desventuras del bondadoso y joven banquero George Bailey (James Stewart), que obtiene el triste privilegio de saber cómo sería el mundo si él no hubiese existido jamás, han cuajado en el imaginario popular como una de las cumbres del buenismo y el almíbar cinematográfico. Y eso que no faltan los momentos tristes en Qué bello es vivir, clásico sobre la necesidad de la bondad y el amor en un mundo a pocos pasos de la miseria moral y/o humana.
  • Cuento de navidad (Disney’s A Christmas Carol, Robert Zemeckis, 2009): El personaje de Ebezener Scrooge creado por Charles Dickens ha pasado a los anales de la Historia de la literatura como la personificación de la avaricia y la amargura que, sin embargo, encuentra la redención (navideña) entregándose a los demás. El célebre director de la trilogía de Regreso al futuro, echa mano de la técnica motion capture para reanimar la historia de Dickens a partir de las interpretaciones de Jim Carrey (Scrooge), Gary Oldman o Colin Firth, transmutados en animaciones creadas informáticamente.
  • Plácido (Luís García Berlanga, 1961): Acompañado por uno su guionista habitual, el vitriólico Rafael Azcona, Luís García Berlanga cargaba contra el buenismo hipócrita que a veces acompaña la llegada de estas fiestas con esta historia sobre Plácido (Cassen), un joven que, intentando pagar una deuda, recorre una pequeña ciudad española de provincias en Nochebuena mientras la burguesía del pueblo intenta paliar su mala conciencia impulsando la iniciativa Ponga un pobre en su mesa… Un divertido retrato del egoísmo en tiempos de la España bajo el Franquismo, en el que la caridad se muestra como el refugio perfecto para el egoísmo más rampante.
  • Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, Tim Burton, 1990): La desgarbada figura del joven con manos de tijera interpretado por un por entonces bastante primerizo Johnny Depp, en su primera colaboración con el director Tim Burton, es ya tan icónica como la película que protagoniza. Y es que con su extraño y personal pulso poético, y su apuesta por la diferencia y la belleza en contraposición a una normalidad aplastante en su vulgaridadEduardo Manostijeras sigue siendo, a día de hoy, un hito del cine navideño y una de las mejores películas de su célebre director.
  • Gremlins (Gremlins, Joe Dante, 1984): ¿Recordáis las tres normas? Que no le dé la luz, que no se moje y, por encima de todo, que no coma nada después de medianoche. Tres sencillas instrucciones, que son transgredidas con la habitual torpeza del hombre y la mujer modernos para respetar las normas de la naturaleza, que separan lo meloso de lo desaforadamente gamberro, en este oscuro (y divertidísimo) clásico navideño. A modo de aviso a navegantes, os recordamos que esta es una película que en algunos de sus tramos puede llegar a asustar a los más pequeños y que, además, revela la verdadera identidad de Papá Noel. Lo que no quita que sea una joya a descubrir por los niños y niñas que ya no lo son tanto.
  • Entre pillos anda el juego (Trading Places, John Landis, 1983): A pocos días de las fiestas navideñas, dos hombres de negocios (Ralph Bellamy y Don Ameche) discuten sobre si la causa de que una persona sea pobre o rica tiene que ver con su genética o con su origen social. Enrocados en sus respectivas posturas, deciden hacer una apuesta arruinando al rico Louis (Dan Aykroyd), para darle sus riquezas al vagabundo Will (Eddie Murphy) que se convierte en un hombre rico. Una de las mejores comedias de la década de los ochenta, cuya parábola social resulta de lo más necesariaen tiempos en los que el individualismo socioeconómico no parece descansar ni por Navidad.
  • Pesadilla antes de Navidad (The Nightmare before Christmas, Henry Sellick, 1993): Esta película dirigida por un injustamente eclipsado Henry Sellick se convirtió casi desde de su estreno en un film de merecidísimo culto. Animada mediante la técnica de stop-motion Pesadilla antes de Navidad narra el periplo de Jack Skellington, aburrido Rey de la ciudad de Halloween, que un buen día se encuentra con la ciudad de la Navidad y, en su inocencia, decide suplantar a Santa Claus en tan señalada festividad. Una bellísima y tenebrosa película, que establece una velada moraleja sobre las diferencias existentes entre la igualdad y la homogeneidad.
  • Solo en casa (Home alone, Chris Columbus, 1990): Bastante más elaborada de lo que suele darse por sentado, Solo en casa lanzó al estrellato al actor infantil Macaulay Culkin en su papel de Kevin, un niño que es accidentalmente olvidado en su casa por sus padres durante las vacaciones de Navidad, y que se enfrenta, con tácticas propias de un comando pasado por el filtro de los cartoons de la Warner Bros, a dos patosos ladrones (Jose Pesci y Daniel Stern) que intentan robar en su casa. Una oda a los valores familiares lo suficientemente divertida como para no resultar empalagosa.