El desayuno es una de las primeras acciones a las que tu hijo debe enfrentarse cada jornada y ha sido destacada una y mil veces como la comida más importante del día. Para conseguir que sea suficiente, saludable y le llene de energía, solo hay que tener en cuenta algunos consejos nutricionales básicos y, a veces, aderezarlo con un poco de imaginación.

El Ministerio de Sanidad indica en su campaña sobre el desayuno que el 6,2% de la población infantil y juvenil no desayuna habitualmente y solo el 7,5% de los niños toman un desayuno equilibrado. Además, destaca la importancia del desayuno para prevenir la obesidad infantil, una enfermedad que afecta al 8,5% de los españoles de entre 2 a 17 años.

MÁS QUE UN VASO DE LECHE

Por eso, en el desayuno no solo importa la cantidad, sino también la variedad y la calidad de los alimentos, que tienen que aportar al niño los nutrientes necesarios para mejorar su concentración, su memoria y su capacidad de razonamiento. Se dice que un buen aprendizaje debe empezar en casa y los hábitos saludables como la alimentación o el descanso juegan un papel fundamental en ello.

En concreto, para que el desayuno sea equilibrado y alimente cuerpo y mente, los expertos indican que debe estar compuesto por lácteos, fruta e hidratos de carbono. Este equilibrio es muy importante, ya que algunas investigaciones indican que, si los niños no desayunan correctamente, tienden a recurrir durante el día a bollerías industriales y otros productos con altos niveles de azúcar y grasas en busca de esa energía que les falta. De ahí la relación con la obesidad y los problemas de nutrición.

6 CONSEJOS PARA UN BUEN DESAYUNO

Como padre o madre, velas por el bienestar y la salud de tu hijo y, en esa labor, no debes olvidar esta primera comida del día. Los siguientes consejos te ayudarán a conseguir que tu hijo disfrute de un desayuno saludable y energético.

  • 1. Crea un hábito. Educar a tu hijo para que desayune bien es fundamental porque estarás enseñándole a hacerlo así el resto de su vida. Tómate tiempo para convertir el desayuno en una costumbre, en una comida más del día.
  • 2. A la mesa y sin atragantarse. Lo ideal es que el desayuno sea un momento para disfrutar en familia, con calma. Reserva un tiempo para desayunar dentro de las rutinas de la mañana, que no se limite a un trámite rápido y un vaso de leche a grandes tragos. Se recomiendan unos quince o veinte minutos, sentados a la mesa y, a ser posible, sin la televisión.
  • 3. Cuida los detalles. Trata de conseguir una buena presentación del desayuno en la mesa, apetecible e, incluso, divertida. Solo te costará un par de minutos y darás al desayuno un atractivo componente de juego.
  • 4. El poco tiempo no es una excusa. Es cierto que las mañanas pueden ser una locura donde se mezclan las prisas, la mochila, el sueño y ese calcetín que se resiste. Y, aunque a veces no puedas dedicar al desayuno los quince minutos necesarios, siempre existen opciones rápidas y saludables. En previsión de días complicados, puedes dejar algo preparado la noche anterior o recurrir a barritas de cereales, una fruta o un zumo, un yogur, un batido o un bocadillo. Todo ello puede tomarse en casa, de camino al colegio o ya en el centro escolar.
  • 5. Incluye variedad. Cambia de alimentos para evitar que el desayuno se vuelva aburrido, siempre conservando los tres grupos recomendados: lácteos, fruta e hidratos de carbono. Leche, yogur o quesos son opciones sencillas para el primer grupo; las frutas de temporada, en presentaciones y preparaciones diferentes, suplen el segundo; y los hidratos pueden adoptar la forma de cereales, pan o galletas. También puedes incluir algunas grasas, como aceite de oliva, chocolate o mantequilla, azúcares naturales (miel) y proteínas (huevos o cárnicos).
  • 6. Y apuesta por la calidad. Opta por alimentos de calidad y sanos, con especial cuidado en los procesados, como galletas, pan de molde o cereales. Elige variedades naturales y caseras o, al menos, aquellas que tengan menos azúcares, conservantes, colorantes y grasas.